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Vacunas y alergias

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Vacunas y alergia

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) y el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría han publicado recientemente un documento de consenso sobre la actitud ante un niño con una reacción alérgica tras la vacunación.

El objetivo de este documento de consenso es evitar riesgos por la suspensión de la inmunización. Realizando un diagnóstico correcto de la posible alergia se podrá determinar si la vacunación puede continuarse de forma segura. Según se cita en el documento, “en los últimos años se han atribuido a las vacunas muchas reacciones adversas, la mayoría de ellas de manera injustificada”.

En este documento de consenso se incluyen recomendaciones como la observación del paciente tras la vacunación para valorar las posibles reacciones adversas. Las reacciones adversas tras la vacunación pueden tener o no un origen alérgico. En caso de alergia, tras la observación del pediatra, se derivará al niño a la consulta del pediatra alergólogo.

Los componentes de las vacunas que pueden desencadenar una reacción alérgica son las proteínas de huevo, la gelatina, levaduras o el látex. Frecuentemente son componentes residuales del proceso de fabricación.

Las vacunas más vinculadas a reacciones alérgicas son la triple vírica, la vacuna antigripal, la de la fiebre amarilla, la rabia, la encefalitis centroeuropea y algunos preparados como Epaxal frente a hepatitis A.

La mayoría de las reacciones a las vacunas son leves. Se suelen producir de forma inmediata. Los síntomas más comunes “son los relacionados con la piel, como el prurito, urticaria o angioedema; del aparato respiratorio, como obstrucción de las vías altas, congestión, tos o sibilancias; o del aparato circulatorio, como síncope, debilidad, alteración de la conciencia, palpitaciones, taquicardia o hipotensión”, enumera el doctor Echeverría, miembro de la Unidad de Alergia y Neumología Infantil del Hospital Universitario Severo Ochoa, de Leganés (Madrid) y coordinador del documento . “Si la reacción es inmediata y con estos síntomas sabremos que es muy probable que se trate de alergia, sobre todo si es anafiláctica”, resalta.

El doctor Echevarría señala “en niños con reacciones anafilácticas graves después de la ingesta de huevo, si se considera que la vacunación antigripal es necesaria, deberá administrarse, previa valoración por un pediatra alergólogo, en un medio hospitalario con los medios adecuados para el tratamiento de la anafilaxia”. Para niños alérgicos sin reacción anafiláctica grave, la vacunación contra la gripe se considera segura.

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